Incorporar una tecnología médica exige mirar más allá de sus especificaciones. La necesidad clínica, la población objetivo y la evidencia disponible deben ser el punto de partida de la evaluación.
También es importante proyectar el flujo operativo: capacitación, consumibles, mantenimiento, espacio físico y tiempos del equipo asistencial. Una buena implementación conecta la promesa tecnológica con un protocolo seguro y sostenible.
El acompañamiento del distribuidor resulta decisivo. Solicite información técnica verificable, formación para el personal y claridad sobre el soporte posterior a la compra.

